- Ex-Presidente y Miembro de Honor de la Sociedad Peruana Urología.
- Profesor Emérito, Universidad Peruana Cayetano Heredia.
- Medalla de Honor al Mérito Extraordinario, Colegio Médico del Perú.
Lo que Ud. debe saber:
¿Qué es el síndrome de dolor vesical?
El término “cistitis crónica” puede referirse a diferentes enfermedades y no significa necesariamente que exista una infección urinaria permanente.
Cuando una persona presenta dolor, presión o molestias persistentes en la vejiga o la pelvis, acompañadas de necesidad frecuente o urgente de orinar, y no se demuestra una infección que explique los síntomas, puede tratarse de un síndrome de dolor vesical o cistitis intersticial (IC/BPS).
¿Cuáles son sus síntomas?
El síntoma principal es el dolor o molestia en la vejiga, la pelvis o la parte baja del abdomen. En muchas personas aumenta a medida que la vejiga se llena y puede mejorar temporalmente después de orinar. También pueden presentarse frecuencia y urgencia urinaria y, en algunos casos, molestias durante las relaciones sexuales.
¿Cómo se diagnostica?
No existe una prueba única que confirme el diagnóstico. La evaluación comienza con una historia clínica detallada, examen físico y análisis de orina.
Es importante descartar otras enfermedades que pueden producir síntomas similares, como infecciones urinarias, cálculos, tumores de la vejiga, enfermedades ginecológicas o alteraciones neurológicas.
La cistoscopia no es necesaria en todos los pacientes, pero puede estar indicada cuando existen dudas diagnósticas o determinadas características clínicas. En algunos casos pueden observarse lesiones denominadas lesiones de Hunner, que corresponden a un tipo particular de presentación de la enfermedad.
¿Cómo se trata?
No existe un tratamiento único que funcione para todos los pacientes. El manejo debe adaptarse a los síntomas y a su impacto sobre la calidad de vida.
Puede comenzar con educación, cambios de hábitos e identificación de alimentos o bebidas que empeoren las molestias. Según cada caso pueden utilizarse medicamentos para controlar el dolor y otros síntomas, así como fisioterapia especializada del suelo pélvico cuando existe tensión o disfunción muscular.
En pacientes seleccionados pueden utilizarse tratamientos dirigidos directamente a la vejiga, como las instilaciones intravesicales. Las lesiones de Hunner pueden requerir tratamientos endoscópicos específicos.
El tratamiento puede combinar diferentes estrategias y debe reevaluarse periódicamente. Si una terapia no produce una mejoría significativa, no tiene sentido mantenerla indefinidamente.
Un mensaje importante: el dolor o las molestias vesicales persistentes no deben considerarse normales ni tratarse automáticamente como una infección. Una evaluación urológica adecuada permite descartar otras enfermedades, establecer el diagnóstico y seleccionar un tratamiento individualizado cuyo objetivo sea disminuir el dolor, mejorar la función urinaria y recuperar la calidad de vida.
Fuentes: EAU Guidelines on Chronic Pelvic Pain y AUA Diagnosis and Treatment of Interstitial Cystitis/Bladder Pain Syndrome, actualización 2022.